La ciudad habitada (2º viaje)

Realmente se me abre un campo tan amplio de información y exploración que lo más que puedo hacer es fluir para ver donde me lleva todo esto y sobre todo no meter la mente.

Después del primer viaje a la Atlántida con el delfín, llegó a mí por diversas personas, información muy interesante sobre la historia y sucesos que acontecieron en ese tiempo.

Volví a esa playa, directamente me visualicé en la orilla, sintiendo el mar frío en mis pies y esperando el encuentro con el delfín. Cuando comencé a dudar de si vendría en mi encuentro, lo pude visualizar a lo lejos. Se acercó a mí y le dí las gracias por acompañarme. Telepáticamente le pedí que me llevase de nuevo a aquel lugar. Y así comenzamos de nuevo el viaje de ida.

Me dejó en la playa de nuevo, así que sabía ya dónde tenía que ir. Fui al edificio donde me desconectaron para ver si había información, libros o alguien que me concretase algo.

Llegué a la ciudad, pero esta vez sí estaba habitado. Parecía una gran tribu los que vivían allí. Podía verse conforme me iba adentrando, mujeres moliendo semillas y hablando entre ellas, niños corriendo por el lugar, guerreros y hombres que hablaban en diferentes grupos. Dí por hecho que eran guerreros, porque llevaban una vestimenta más llamativa que los otros aldeanos y llevaban una especie de herramienta parecido a un hacha y una honda.

Me acerqué a uno de ellos y pregunté por el sabio, jefe o chamán del lugar. Gracias a la telepatía con los seres de otras dimensiones no es necesario concretar las palabras, así que bastó con visualizar un ser con ropajes más laboriosas para que entendiese qué información le solicitaba. Me señaló un edificio construida con piedras, dando forma de pirámide (no todas las casas del lugar estaban hechas de piedras. También había otras más humildes y sencillas fabricadas con hojas enormes de palmera, madera, etc…). Fui a ese edificio de piedra y cuando llegué a la puerta de entrada, salió un señor algo regordete, vestido con unos ropajes mejor elaborados y adornados que los demás. 

Era algo parecido que el de la foto, pero sin ese tocado en la cabeza.

Me hizo pasar al interior del edificio. Por lo que vi en el interior, dí por hecho que se trataba de un chamán porque tenía diferentes especias, hierbas, cuencos, y diversos utensilios. Se dio la vuelta y comenzó a buscar algo. No pude ver qué era, hasta que me lo entregó. Observé que era un plato metálico dorado (no se si de oro. Por el peso siento que sí) fino y se notaba los golpes del martillo o el utensilio que utilizaron para darle esa forma circular perfecto y plano. Había unos símbolos dibujados alrededor algo extraña que no logro retener en mente. De lo único que puedo acordarme es de una espiral justo en el

centro del disco.

Le pregunté qué era ese disco, qué información contenía y para qué servía. Me sonrió y no me respondió a ninguna pregunta ni me dio ninguna información más. Sólo se limitó a sonreír y comprendí que este viaje había terminado.

 

 

 

 
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