La ciudad intraterrena

Me dediqué a realizar ates de nada una conexión más profunda con el centro de la Tierra, sintiendo ese calor, enraizándome y conecté con el centro del universo, con la fuente. Solicité limpieza y sentí cómo bajaba una cascada de agua blanca lechosa. Un agua blanca luminosa caía sobre mí y arrastraba todo lo que me provocaba pesadez. Iba sintiendo esa energía por cada poro de mi piel.

Me subí a la burbuja de luz dorada y me elevé tan rápido que ni vi la densa salida de la estratosfera. Veía un cielo negro pero lleno de estrellas que brillaban a mi alrededor.

Quedé por un rato en ese hermoso lugar hasta que comencé a bajar de nuevo a la Tierra. Comencé a volar a través de un bosque frondoso y muy verde. Habían árboles enormes y mucha vegetación. Iba a tanta velocidad que no me daba tiempo a ver prácticamente nada. De pronto salí de ese enorme bosque y vi un paisaje maravilloso. Un enorme lago donde podía verse el reflejo de una gigantesca montaña con sus picos llenos de nieve. Llegué a los pies de la montaña y sentí que tenía que atravesar la pared que había frente a mí. Sin miedos y con decisión. Me recordó a esa parte de la película de Harry Potter en la que tiene que tomar por primera vez el tren que le lleva a Hogwarts y cuyo anden está traspasando un muro.

Pues nada… con valentía y decisión traspasé aquella montaña. Al atravesarla, me vi en un subterráneo como si estuviera en un túnel interno de la montaña. Las galerías o túneles eran de tal tamaño que dudaba si fuese a salir algún animal gigante como en las películas.

Conforme iba caminando hacia el interior y siguiendo esa galería, comencé a notar en mi cuerpo una vibración muy alta. Fui encontrándome esparcidas por ese subterráneo cristales de algún mineral parecido a la Amatista. No siento que fuese Amatista porque veía varios colores.

 

De repente, apareció frente a mí un Ser de unos 2 metros de alto, rubio con ojos azul cielo (los mismos seres que el viaje anterior) Me dio la bienvenida y me puso una especie de túnica que provocó en mí un cambio drástico de vibración. No se a que Dimensión pertenecía ese lugar. La túnica era azul. El ser con aspecto humano iba vestido de blanco completamente y una túnica igual a la que me había proporcionado. Fue mi guía durante todo el trayecto por esas galerías hasta que llegamos a una especie de madriguera o apertura más ancha de forma ovalada en la que habían cristales más grandes que los que habían esparcidos por ahí. Estaban colocados alrededor de ese habitáculo ovalado formando un círculo. Habían otros seres de la misma raza en ese lugar.

Me decía el Ser que me había acompañado hasta ahí que ayer hice un buen trabajo y querían compensarme con un obsequio. Me ofrece uno de esos cristales que está incrustado en ese lugar y que a partir de ahora, puedo conservar todas mis experiencias ahí. El cristal es el 3º comenzando por la derecha y mide casi tanto como yo. Le doy las gracias.

Comencé de nuevo a seguirlo y vi que íbamos ascendiendo a través de esos túneles hacia una apertura enorme donde pude observar que la montaña era hueca y estaba llena de túneles y galerías.

Había mucho movimiento de seres por todos lados. Era como una ciudad en el interior de la montaña. Seguimos ascendiendo montaña arriba hasta que llegamos a lo alto de la montaña donde me mostró una nave. Estaba preparada para despegar así que nos montamos.

 

Él hablaba con alguien para solicitarle autorización de despegue y a la velocidad de la luz, me vi en el espacio. Me dijo que era el medio más rápido para volver a su planeta, que él no era de la ciudad intraterrena. Cuando llegamos, pude observar que era un planeta como los túneles intraterrenos con cristales de gran tamaño incrustados por el suelo, pero en este caso el color era diferente. Ahí eran azules. Vi que había muchos seres iguales. Muy respetuosos. Di las gracias por todo y desconecté.


Cuando terminé el viaje, tuve que buscar más información para ver qué era lo que me habían mostrado esta vez. Comprendí que Seres de otras galaxias se habían asentado en el planeta Tierra, en estas ciudades intraterrenas para pasar desapercibidos, con el fin de ayudar a la humanidad a tomar consciencia de lo que somos y que es necesario ayudar al planeta Tierra a dar el salto a la siguiente dimensión. Esta ciudad intraterrena que desconocía totalmente está situada en el Monte Shasta y le llaman la ciudad de Telos.

Indudablemente me están mostrando todo un recorrido porque hay algo muy interesante detrás de todo esto.

 

 
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