Responsabilidad de sí mismo = Crecimiento interno

Las dos últimas sesiones que realicé estos días venía con un claro mensaje y lo veo tan frecuentemente, que creo conveniente hablar de ello.

El hecho de no “conocerse” a sí mismo, tiene que ver con los aspectos que la persona excluye de sí misma. Las razones y mecanismos por los que la persona puede excluir rasgos, sentimientos, episodios vitales, cualidades, estados y/o circunstancias, son diversas. Entre ellos destacarán los intentos de evitar el dolor que conllevan determinadas vivencias y emociones (vergüenza, culpa, rechazo, frustración…) debido a sucesos experimentados con emociones intensas o desagradables.

Rechazamos o inhibimos aspectos que asociamos por experiencias previas o expectativas actuales al padecimiento de dolor. Sin duda son métodos de supervivencia del ser humano pero si evitamos el dolor y nos esforzamos por conseguir el reconocimiento y valoración de quienes nos rodean (en diversos individuos incluso yendo en contra de sus principios), nos limitamos como personas incompletas: Cuanto menos identidad propia tengo, más inseguro me siento y más necesitado estoy de la aprobación de los demás. Esa necesidad de integración hace que una persona represente un papel que no es propio. La necesidad de afecto, mecanismos de apego y vinculación son circunstanciales al ser humano y facilitan el desarrollo del individuo, pero pone de manifiesto la delgada línea que separa la capacidad de vivir constructivamente de la de hacerlo de forma dañina para nosotros y el entorno.

Existe una necesidad de evitar el dolor y búsqueda de control sobre el entorno, ya que la incertidumbre ante acontecimientos venideros nos crean temor y es por ello que no fluye la vida. Como consecuencia la incertidumbre resulta aversivo. Esto nos lleva a mantener o creer conductas supersticiosas, intentando dar responsabilidad de nuevo a una fuerza externa y sobrenatural que perjudica nuestra existencia.

Todos estos factores y otros muchos nos dificultan dar el paso y encaminarnos hacia nuestra misión de vida, hacia una meta propuesta, hacia nuestra felicidad.

¿Y qué sucede cuando una persona no se responsabiliza de su vida, sus actos y sus decisiones? ¿Qué sucede cuando su esencia la va ocultando tras máscaras y apariencias?

Que va obstaculizándose a sí mismo por conseguir una vida plena, desde el amor incondicional.

Responsabilidad sobre tí mism@ y tu camino:

No siempre somos responsables de lo que acontece, pero sí es responsabilidad nuestra mantenerlo o cambiarlo. Se puede trabajar para ampliar la visión de un problema o situación, contemplar cómo la actitud que tomamos forma parte del conflicto a fin de poder dar solución y comprender el mensaje de la experiencia. Si nos responsabilizamos de lo que sucede a nuestro alrededor, nos hacemos cargo de los propios actos y consecuencias que puede formar parte del proceso. Es fundamental la toma de responsabilidad sobre nuestra propia vida y bienestar.

Es frecuente culpar a padres, la infancia vivida o personas externas, parejas, etc… esto nos imposibilita el cambio personal ya que se cree que el entorno no nos permitirá hacerlo o no servirá para nada. Es cierto que en ocasiones, los sistemas familiares repiten asuntos, situaciones o enfermedades llamado también transmisión multigeneracional de pautas familiares. Esta palabreja la resumiría yo en que el conjunto del sistema familiar (posee un campo energético propio o consciencia colectiva e interfiere en todos los integrantes) posee un patrón o programa asociado para salvaguardar ciertas experiencias y no caigan en el olvido a fin de darle una solución o integrar el mensaje que había en la experiencia (protección de legados o secretos, devolución de deudas, complementariedad, reciprocidad…)

Los sucesos que debemos buscar en casos en los que sintamos que estamos repitiendo un patrón asociado al sistema familiar, son los que generan o fortalecen los vínculos o lazos entre miembros del sistema familiar. Todos los hechos en los que el destino de un miembro se ve afectado significativamente. El sistema familiar funciona como un todo en el que los elementos son independientes, por tanto, aquellos sucesos que afectan a uno repercute en otros. El nacimiento y muerte son los principales sucesos que nos vinculan a las personas entre sí (padres, hijos, perpetradores y víctimas), el compromiso (matrimonio, adopción, acogimiento), cambio de situación económica (ruina y fortuna), cambio de status (ruptura compromiso, contrato, desgracia o encumbramiento social) cambio de residencia (mudanzas, migraciones…). Estos sucesos una vez se comprenden e integran para qué se repetía, se solucionan por sí solos.

“Tienes el mundo en tus manos, aprende a valorarlo.”

“Aprende de tu pasado sin lamentos inútiles. Vive conscientemente en el presente, que desde aquí y ahora se está escribiendo tu futuro” – G.Gurdjieff

 

 

 

 

 
Hola viajer@!Si te ha gustado, comparte en tus redes! Cualquier sugerencia puedes dejármela clickando al botón de whatsapp que aparece en la parte superior. Gracias!
Admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
error: Content is protected !!
WhatsApp chat Contacta a mi whatsapp!